Cuando hacemos comidas con salsa, como puede ser el pollo a la cerveza, o conejo al ajillo, etc..., hay veces que se nos queda la salsa demasiado líquida, o tenemos un poco de prisa por acabar la salsa y poder comer, podemos usar este truquillo.
Mientras la salsa está en el fuego, cogemos una sarten pequeña, le ponemos dos o tres cucharadas de aceite y lo ponemos a fuego.
Cuando el aceite esté caliente le echamos una o dos cucharadas de harina, la freimos y rápidamente se la echamos a la salsa, apagando de inmediato el fuego donde está la salsa.
De inmediato habrá espesado y ya podemos comer.
jueves, 28 de febrero de 2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




